A Sánchez le molestó tanto la lona que le llama Corrupto que desde el primer momento desplegó todos los medios del Estado para silenciarnos.
Mandó a sus secuaces a retirarla en un tiempo récord y se buscó abogados para atacarnos legalmente y exigir en los tribunales que nos prohibiesen llamarle lo que es.
Durante meses, el Gobierno y el PSOE han estado intentando asustarnos, e incluso se pidió que miembros de Hazte Oír fueran investigados.
A pesar de ello, finalmente hemos ganado esta batalla por la libertad de expresión: la juez nos ha dado la razón y cierra el caso porque llamar Corrupto a Sánchez no es delito1.
Esta es una victoria para todos los que defendemos el derecho a decir la verdad sin censura. Porque esto no iba solo de Hazte Oír, esto iba de libertad de expresión y del Gobierno intentando controlar qué podemos decir los ciudadanos y qué no.
Que le quede claro a Sánchez: llamarle Corrupto no es un delito, y lo vamos a seguir haciendo por mucho que le enfade oír la verdad.
Seguiremos defendiendo la libertad de expresión sin miedo a nada ni a nadie.
La magistrada da carpetazo a la investigación porque la iniciativa «no promueve la violencia ni incita un discurso de odio»
María Dolores Baeza ha archivado la investigación por injurias con publicidad por la lona de Hazte Oír frente al Congreso en la que se tildaba de «corrupto» a Pedro Sánchez y que fue denunciada por el PSOE. La instructora da carpetazo a la causa, en la que el propio presidente se personó como acusación particular, ante la «falta de relevancia penal de los hechos».
Según la resolución a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, considera que «las imágenes y expresiones» que figuraban en esa lona instalada frente al Congreso en mayo del pasado año -y que se retiró por orden judicial- eran «una manifestación de crítica de contenido político», que enmarca en el derecho a «la
crítica de la actuación de los poderes políticos». Para la instructora, la lona «no promueve la violencia ni incita un discurso de odio».
Lo que se colgó en un edificio frente a la Cámara Baja, explica, «no fue una lona con contenido publicitario» (permiso que había concedido el Ayuntamiento de Madrid), sino con «un contenido de alcance político», mediante la que se pretendida «exponer de forma pública una crítica hacia el presidente del Gobierno, utilizando la palabra corrupto» y una imagen suya «unido a distintos archivos referentes a causas judiciales actualmente en trámite» (las que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano David, entre otras). El propósito, dice, fue «de crítica claramente política».
Los límites de la libertad de expresión
A este respecto, señala en referencia a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la libertad de expresión que «los límites permisibles de crítica son más amplios cuando el afectado ostenta un cargo público», quienes por tanto «están más expuestos que los particulares sin relevancia pública», dado que «la crítica es inseparable de todo cargo político».
El 19 de mayo del pasado año, la asociación anunció que desde ese día «una gran lona con un mensaje demoledor contra la corrupción que rodea al entorno político y personal del presidente Pedro Sánchez» iba a ser colgada «imponente frente a la Cámara Baja del Parlamento español». Hazte Oír aseguró en un comunicado que la lona permanecería expuesta «durante todo el mes como un grito de denuncia pública frente a la creciente indignación ciudadana por los escándalos que salpican e involucran a figuras clave del círculo cercano del presidente: su mujer, su hermano, su ex número dos, su fiscal general…».
Retirada de madrugada
Sin embargo, apenas 24 horas después, la lona fue retirada de madrugada por orden judicial a petición del PSOE, al considerar el juez Arturo Zamarriego que la pancarta podía suponer un «exceso» y desbordar el derecho a la libertad de expresión en la medida que el mensaje podía resultar «claramente lesivo» para la «reputación» de Pedro Sánchez.
El juez argumentó que su exposición frente al Congreso reforzaba «el contenido atentatorio contra el prestigio» del presidente del Gobierno puesto que Sánchez «ejerce su función de diputado» en el Parlamento, donde debe circunscribirse la «contienda política» para no impedir el «libre ejercicio» de su cometido por parte de los parlamentarios.
Fuente: Hazte Oir, Diario la Razón
Editado: Periódico UNO
